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Editorial
Han pasado 20 años y 50 números y es bueno festejar dos
acontecimientos numéricos como éstos.
Este mes de diciembre de 2002, la LIADA cumple su vigésimo aniversario.
Aquel 12 de noviembre de 1982, fue cuando, luego de largas postergaciones,
conseguimos realizar la asamblea que permitiera dar continuidad a la alicaída
Liga Latinoamericana de Astronomía en la remozada Liga Ibero-Americana de
Astronomía. Allí, en Montevideo, estábamos reunidos. Éramos un grupo de
aficionados y profesionales provenientes de varios países de nuestro
subcontinente, con vocación de unidad, soñando con proyectos de observación
conjuntos, con provechosas interacciones y colaboraciones, con ganas de enseñar
y de aprender, con deseos de hacer Astronomía y de contribuir con el progreso
de la ciencia.
Allí nació también Universo, nuestra revista, que comenzó de la amalgama
de dos publicaciones de Latinoamérica: el Boletín Astronómico, de Venezuela,
y R Muscae, de la Argentina. Allí nos juntamos los dos editores y acordamos un
plan para que Universo tuviese larga vida. De hecho, hoy, demuestra que
aquéllos no eran planes descabellados. Hoy, Universo cumple 50 números y tiene
un formato más grande, tiene un gran número de páginas y una presencia en
Internet que antes no había tenido.
Quizá hoy la LIADA no tenga el número de socios de otras épocas y quizá
Universo no tenga el mismo número de lectores que supo tener, pero sí sabemos
que sus contenidos se han puesto a la altura de las circunstancias del siglo
XXI.
Esta entrega de Universo es una clara representación de esto. Comenzando con
una parte de las memorias del V Simposio de Estrellas Variables que ocurrió con
la IX Convención de LIADA, en Asunción del Paraguay, en noviembre de 2001,
tenemos los trabajos de Sebastián Otero, de Raúl Podestá y el de tres autores
en colaboración: García, Ferrero y Buso.
A continuación, Universo quiso hacer un homenaje al Prof. Alexis Troche
Boggino quien fuera nuestro amigo y de quien publicásemos, poco antes de su
fallecimiento, un trabajo presentado en Asunción, en nuestro número 49.
Luego pasamos a la fotografía de manos del "mestre" Diniz que nos
describe la plataforma fotográfica manual, con gran detalle, habilitándonos
sus secretos de cómo hacer esas maravillosas imágenes.
Pablo González, del Grupo Omega Centauri, nos cuenta sobre una tecnología
que se expande rápidamente: la teleobservación por los satélites.
Nuestro habitual columnista solar, Ángel González Coroas, desde Cuba, nos
presenta hoy un extenso e interesantísimo trabajo sobre las tormentas solares y
su influencia sobre nuestro planeta.
Otra Sección de LIADA hace su lanzamiento a toda orquesta, con un precioso y
extenso trabajo. Se trata de la Sección de Estrellas Dobles que, de la mano de
Francisco Rica Romero, va trabajando muy bonito.
En el número anterior, lo comentamos y pusimos la imagen en la tapa. Paulo
Cacella, de Brasilia, descubrió una Supernova. Aquí Paulo, de puño y letra,
nos cuenta los pormenores de su descubrimiento, en una nota llena de "amadorismo".
Los artículos terminan con una breve biografía de nuestro Fundador y
Presidente Honorario, el Ing. Víctor Estremadoyro Robles, de la mano de Manuel
Rojas.
Como cierre, nuestras secciones habituales. El "mestre" Diniz
comenta el libro de Pedro Ré, de Portugal, sobre Astrofotografía. Para los
jovencitos, tenemos a Sebastián Musso contando un poco de historia. Y para
cerrar las secciones habituales, Patricia Olivella, esta vez, entrevista a
nuestra amiga y consocia de LIADA, la Dra. Olga Pintado.
Este número 50 está como para no perdérselo. Los dejo en compañía de los
autores.
El Editor
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