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Editorial
Una entrega más de Universo.
Este número 51 ha sido preparado, integrando algunas ideas que consideramos interesantes.
Felipe Hodar, de Campinas, Brasil, nos presenta una descripción de su grupo observacional y publicación homónima “Salida al Campo”. Paulo Holvorcem, también de Campinas, Brasil, nos cuenta cómo hizo para descubrir su cometa, fruto de una interesantísima colaboración internacional, con el auxilio de la tecnología.
Nuestra preocupación por los cielos oscuros se ve satisfecha por el excelente trabajo de Benito Rodríguez García, de las Islas Canarias, España, que nos describe, con una pluma muy agradable, cómo se defiende en las islas, el valioso patrimonio astronómico.
Francisco Violat nos introduce al estudio de las estrellas variables en el cúmulo globular M13 y a la importancia de realizar este tipo de trabajos con un telescopio de aficionado dotado de una cámara CCD.
Ángel González Coroas, desde Cuba, esta vez, nos obsequia dos trabajos. El primero, muy didáctico y práctico, es una descripción de la clasificación de las manchas solares. El segundo es un balance de la actividad solar del año pasado.
Desde Portugal, Alcaria Rego nos trae la nota instrumental de nuestro número 51: un celóstato de espejo único, muy fácil de hacer, gracias a sus perfectas descripciones.
Un destaque especial merece la excelente nota de Pavol Dubovsky, desde la República de Eslovaquia, y escrita por él mismo en español, que nos cuenta sobre la astronomía en su tierra, tan distante para muchos de nosotros, pero tan cercana a través de sus palabras.
Luego vienen nuestras secciones habituales. La siempre esperada Astronomía para los bajitos, de la mano de Sebastián Muso, desde Mar del Plata, Argentina; Nuestras Asociaciones que presenta al Grupo Omega Centauri de Buenos Aires, Argentina; volvemos al Cielo del Mes, de la cuidadosa y detallada pluma de Celso Montalvo, desde Lima, Perú.
Párrafo aparte merece la sección Entrevistas, de Patricia Olivella, de Buenos Aires, Argentina que, en este número, dialogó, en una interesantísima conversación, con la astrónoma argentina Nidia Morrell que, hasta hace muy poco, trabajaba en el Observatorio Gemini.
Los dejamos en manos de nuestros autores.
El Editor
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